Elecciones Históricas en los Estados Unidos

Esta semana se han hecho realidad las palabras que Robert Kennedy pronunció en los años sesenta durante las revueltas debidas a las desigualdades raciales imperantes entonces: “Algún día, tal vez dentro de 40 años, podríamos tener un presidente negro en los Estados Unidos.” Estas elecciones han resultado extraordinarias porque dos colectivos históricamente muy maltratados, mujeres y afro-americanos, competían por un lugar en el mundo que hubiese sido impensable para ellos hace muy poco. Tan poco, que casi parece ante-ayer.

Robert Kennedy nunca vaticinó que dentro de 40 años una mujer pudiese llegar a la presidencia de los Estados Unidos. Ellas, por muchos motivos, cargan con un prejuicio social todavía demasiado arraigado. Los conocidos tests de asociación implícita revelan que ante un candidato negro, uno blanco y uno de sexo femenino, los prejuicios pesan contra el candidato negro y contra la mujer. Pero si el candidato negro lleva la misma camiseta que el candidato blanco, los prejuicios contra él se aligeran notablemente; no así con la candidata, para quien sigue pesando más, y de forma negativa, a los ojos de quienes podrían votarla, su género femenino.

En cualquier caso, resulta emocionante la capacidad de la vida, o de la resiliencia humana, para levantar pesos muertos y romper las barreras de las injusticias sociales. Celebramos esta victoria de la justicia y de la verdad, aún cuando a menudo ambas parecen tan vulnerables y expuestas a la rapiña del egoísmo y del cinismo. Esta semana, de forma tajante y espectacular, la injusticia que campa a sus anchas en todavía en tantos resquicios de nuestros estamentos sociales ha retrocedido varios pasos. Y esa es una noticia magnífica que han celebrado tantas personas, y tan diversas, en todo el mundo, con generosidad, sin resentimientos.

Necesitamos modelos sociales justos y ejemplares: solo si el entorno es bueno, las personas dan lo mejor de sí. Hace tiempo que la psicología social nos advierte de que en entornos injustos y opacos, las personas tienden a reproducir miméticamente los comportamientos más agresivos y tramposos.

PS. Podéis comprobar vuestras asociaciones implícitas en el test que ofrece la universidad de Harvard (en varios idiomas): https//:implicit.harvard.edu/implicit/